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viernes, 4 de marzo de 2011

¿Soy celos@?


Los celos en las relaciones de pareja aparecen habitualmente. Existen varios tipos de celos:
    •  los celos normales o que puede tener la mayoría de la población
    •  los celos obsesivos: buscar pruebas de una posible infidelidad en los bolsillos de la pareja, mirar sus llamadas, seguirle al trabajo, etc.
    • los celos asociados a conductas delirantes.


¿Cuáles son los componentes de los celos?

Se trata por un lado del amor hacia una persona, el afán de posesión sobre ella, la fidelidad pactada (con el temor, justificado o no, a un rival) y el desprestigio social de la infidelidad. Estos componentes no llevan necesariamente a que una persona sienta celos de su pareja, pero si están presentes cuando hay celos en la pareja. 

Además de esto es importante valorar la seguridad en uno mismo y la dependencia emocional. No estar seguros de lo que valemos nos hace sentir más vulnerables a la opinión de los demás y por tanto más dependientes de los demás y de nuestra pareja.

El hecho de no saber dónde se encuentra nuestra pareja, la incertidumbre de pensar si nos dejará, si encontrará a otra o a otro y no saber cómo tolerar este tipo de pensamientos también influye en los celos. Por otro lado la carencia de recursos sociales puede hacernos más dependientes de nuestra pareja porque se convierte en la única fuente de estímulos sociales y nos puede ayudar a relacionarnos con los demás.

Son importantes ciertas experiencias pasadas que pueden influir en los trastornos de celos, sobre todo el hecho de haber sufrido un episodio grave de humillación en la vida sentimental cuando se ha idealizado mucho a la pareja. Además pueden influir en la aparición de celos patológicos una serie de momentos críticos a lo largo de la vida que se han relacionado con este problema: el comienzo de la convivencia, el nacimiento de un hijo, un nuevo trabajo o incluso la consecución de éxito profesional.

 ¿Son buenos los celos? 

Los celos pueden llevar a un engaño real de la pareja y de hecho ocurre con frecuencia. Las personas celosas se pueden paralizar por este problema y pueden mostrarse incapaces de proporcionar la ternura y el cariño esperados en la relación de pareja. Además la inculpación injusta que sufre la pareja del celoso y el impacto en él de la desconfianza de su pareja puede producir un desgaste que en ocasiones lleva  la infidelidad real. Habitualmente cuando una persona siente celos de su pareja no suele quedarse sentada a esperar que desaparezcan sino que realiza comprobaciones:


- las llamadas telefónicas constantes
- apariciones inesperadas
- registro de objetos personales
- la vigilancia
- las prohibiciones (no dejar salir sola a la pareja)
- incluso el sexo compulsivo para ahuyentar las necesidad de su pareja. 
 

 No necesariamente todos los celos son así, algunos no nos causan tantos problemas o incluso nos dan "vida" con la pareja pero si son más dañinos es recomendable pedir ayuda psicológica para poder afrontarlos mejor.


Texto escrito por Dácil González


 

lunes, 31 de enero de 2011

Tengo ansiedad y me encuentro mal...

Durante los meses de tratamiento que llevo hemos tratado de cambiar mi percepción
de las situaciones que me hacían “estar mal”, las situaciones que me provocaban ansiedad,
así como de cambiar la reacción a las mismas. En mi caso, tengo una actitud pasiva hacia los
problemas, me cierro en mi mismo e intento aguantar estas situaciones sin enfrentarme a ellas directamente en la medida de lo posible.

Durante estos meses he estado tratando de analizar como reaccionaba y que pensaba
cuando tengo alguna crisis de ansiedad o algún problema inesperado, apuntándolo todo y
hablándolo para darme cuenta que dentro de una crisis lo que uno piensa no suele ajustarse
a la realidad. Analizando esto, cada crisis que pasaba era capaz de darme cuenta que podría
estar equivocado en ese momento y poco a poco era capaz de tomar medidas para hacer que
la crisis durara cada vez menos. Al principio podía estar “de bajón”, durante un par de días,
situación que ha ido reduciéndose con el tiempo.

También he tratado de mejorar mi exposición a situaciones que me producían ansiedad
y que son cotidianas como puede ser realizar una reclamación o el simple hecho de preguntar
e informarme de cualquier producto en una tienda cualquiera. Esto lo hice exponiéndome
poco a poco a estas situaciones, empezando con las que menos ansiedad me producen y
subiendo poco a poco de dificultad. Incluso me sirvió mucho el haber estado buscando trabajo
y haciendo entrevistas, las cuales son una perfecta situación de exposición a la ansiedad y un
perfecto ejercicio para mejorar día a día.

Gracias a esto, soy capaz de lidiar mejor con los días malos y cada vez dura menos el
tiempo que estoy mal y he aprendido que estas situaciones siempre se van a producir, es muy
difícil que no vuelva a tener días malos y hay que saber afrontarlos. Además, poco a poco me
produce menos ansiedad enfrentarme a una exposición.

Aún así, se que tengo mucho camino por recorrer y todavía tengo mucho margen de
mejora y no puedo bajar la guardia.


 Anónimo.




Esta carta la escribe un paciente que lleva unos meses en tratamiento. Gracias a su esfuerzo y trabajo diario ha conseguido superar muchos de sus miedos y ha aprendido a ser más feliz.

                                                                                                          Dácil González.